Ganadores de Poemas de EL MOZOTE
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Poema:
EL MOZOTE
Espina de la Memoria

Biografía del Autor:
RAFAEL LARA MARTÍNEZ:

Salvadoreño de origen, RLM estudió antropología y literatura latinoamericana en México, Francia y EEUU. Actualmente se desempeña como profesor titular de Humanidades en el Tecnológico de Nuevo México, EEUU.

Ha publicado varios libros sobre literatura centroamericana y lenguas indígenas, al igual que múltiples artículos en revistas especializadas de varios países.Su correo electrónico es: soter@nmt.edu

Cada veinte y cinco años los muertos se despiertan. A veces con mayor frecuencia. Según las afrentas que sufrieron. Surgen de las tumbas. Si acaso han tenido sepultura. Abandonan el cementerio. El polvo que los cobija. Se desesperezan; se sacuden los años. Cubren con hojas. Tinta de desnudez el olvido. Al dormir a flor de tierra, acortan el viaje de retorno. Regresan de inmediato. En desorden. Con más ruido, estruendo y música de requiem. Reclaman el recuerdo. Confirman. Historia, patrimonio y memoria les pertenecen sólo a ellos. Testigos presenciales de los hechos. Nosotros, los vivos, sin pasado. Si no les ofrecemos reverencia a los muertos. Carcomidos por el ayer.

***

Nunca viví cerca de un panteón. En eclipse con la Muerte. Pero en la infancia, me acuerdo, solía visitar la Cumbre. Ahí en Comasagua, junto a la cancha de fútbol. En una loma se levanta el cementerio. Al lado del camino que desciende al Peñón. Al sumidero de la costa. Hacia al frente, cancha y precipicio; hacia atrás, cerro de sepulcros sombreado de pepetos. Oriente y poniente, marcando nacimiento y muerte. En la barda que los divide, en el talud se sientan los curiosos. Los espectadores de espalda a las tumbas. Prefieren observar el partido, la acostumbrada carrera de cinta. Las fiestas patronales. Casi todo el año, la agitación de la presencia. Sólo en disimulo miramos las estelas. De reojo. Para muchos transeúntes, siempre desapercibidas. A regañadientes. Vista fija en el tapial sin tinte. Los árboles que dan sombra. La tupida flor, el madrecacao.

***

Nadie se ocupa de los muertos. Nadie se preocupa de la historia.El pasado es la falta. A la zaga desfallecido. Oscuro y sin lápida. Sólo regresa en el recuerdo. En los rituales de principios de noviembre. En el olor a ciprés. Canto de la lechuza. En la literatura, ficción nacional. Culto que vuelve la vista atrás. Rito minucioso. Reconoce en la geografía un archivo, historia de la violencia. “La virgen desnuda” de Salarrué, ejemplo clásico: la violencia de la historia inscrita en el paisaje nacional. Las cuevas, documentos. Fauna y flora, Biblioteca Nacional. Pocos entienden el lenguaje de las luciérnagas, el tatuado de las flores. Claudia Lars en diálogo con María Tacuazín. También con ellas y los sapos. “Habla con los árboles”. La música callada de las piedras. Miguel Ángel Espino: en la selva de caoba humanizada. Selva Mahagony, compañera de ambos.

***

El pasado, un sarcófago. Ol-Vida-r. Volver a la vida. Porque nuestro Estado, el de un transeúnte. Su imagen, la cancha en Comasagua. Proyecto de nación en trozos. Hacia atrás, la historia, lo difunto, el cementerio que a diario enterramos. Lo que nos incomoda. Abortarlo. Adelante, el jueguito, lo que nos entretiene. Divertido y rentable. Más adelante aún, el despeñadero que maltrata la herencia. Al precipicio. Los hechos de los muertos. Patrimonio Nacional despedazado. Ni epitafio. Arado recortando las sílabas del lodo. Chocando recio con la piedra que perdura. Guardando en fina arena los desaparecidos.

***

Para qué recobrar cadáveres. Mejor sembrar la tranquilidad. Calma que se desmorona, productiva en la mente, porque el progreso arrecia. Mirador del futuro. En el que todos participamos. Modernizar, Cutuco y Malls imponentes. Imponer proyectos desde arriba. Culturas locales sin aviso. Con cuenta pendiente. Folclor para entretener turistas. Admitido en lo oficial. Mientras no recuerde las espinas de la memoria: El Mozote, Sumpul, Jesuitas, Romero, 32, Aquino, hasta perderse aturdido. Lo que todos debemos callar. Olvidar. La mentira. Nuestra propia cobardía.No reconocer las cicatrices que fuimos. Somos. Las maras. Nuevo espacio urbano. Rural. Regiones de refugio sin expresión formal. Hermano lejano.

***

Mientras tanto las almas se alborotan. En el traspatio de la casa. Y eso que todas las noches en reverencia les dejo platos llenos de comida. Letanías. Que si un mole de puerco, amanece vacío. El sabor a tierra en la boca. Un pescado a la veracruzana. Ofrendas en flor. También arrasan. Velas, solas se apagan y encienden. Contándome sus penas. Luminarias, tartamudeo de colores. Niños en sollozos. Farolitos en arcoiris. Envueltos en pencas de maguey. Moretones. Evangelistas al rezo. Zarza aguda del agave.Fe firme en la inocencia. Mutilados. Neutrales. Golpes de culata y balloneta. Los dejaría sin castigo. El terror imponiendo la justicia. De nuevo la cobardía: aquí nada ha sucedido. Para eso, quema y tierra rasa. Tabula rasa: mote de “lo nuestro”.

***

A quién se le ocurriría hacer borrón con las víctimas del once de septiembre. Los desaparecidos de Nueva York. Los de Oklahoma ya tienen monumento. Eso me reclaman. Ellos por qué no. Paso noches en vela acompañándolos. Aquí en Aztlán. En el origen. En el principio y final de los tiempos. Comala cerrando el ciclo. Donde los ancestros se reúnen con el porvenir. Tamoanchan, lugar de creación; Tlalocan, sitio de los muertos. Agazapados en la bruma. En el silencio de la niebla. En la espiral que forman recuerdo y voluntad de futuro. Rostros embozados en la neblina. Temerosos de la tortura.

En espera. Siempre. Que los reconozca. Los nombre. Que los represente. Han venido de lejos. Como las demás almas. Me tiran la colcha. Me despiertan a cualquier hora. Grandes ojeras me escurren los párpados. Mientras discuto. Yo no soy político. Pero creo en el recuerdo. La reconciliación con el pasado. Para qué me asenté en Aztlán. En los comienzos. Hacia donde gira la utopía. Donde el polvo, materia de los muertos, arrecia en la primavera. Si no para escuchar. Balbuceo en astillas, como los cuerpos. Recortados. En retazos.

***

Dar voz. Recordar. Acordar. Que el mundo de donde emigré. Como el de ellos, no existe. También de mí todos se olvidaron. Hasta que los encuentre más allá. Por eso me escogieron. Representarlos. Historia viva. Que los vivos concordemos. En armonía con lo que fuimos. Lo que negamos ser. Con lo que nunca seremos. Por la doble negación. La mentira, “el olvido en que somos”. Al ocultar la verdad.

***

Y eso nunca sucederá hasta que reconozcamos. Todos. Las espinas. Los punzones que siguen atormentando nuestra memoria. EL MOZOTE. Sólo uno de esos aguijones que remuerden la historia nacional…


Poema:
Y ME RESPONDE EL MOZOTE

Biografía de la Autora:
INGRID MARÍA MARTÍNEZ HERNÁNDEZ

Soy una salvadoreña llamada Ingrid María, de 23 años, soltera, profesora de educación básica, actualmente trabajo en el Colegio Belén en Santa Tecla y participo siendo voluntaria de la Fundación Círculo Solidario en dos comunidades: Cantón San Roque y Las Moritas en Lourdes Colón. Trabajo con un grupo de jóvenes fomentando los valores y la cultura a través de la danza-teatro representando escenas cotidianas de nuestro país en donde se describe la problemática social, la injusticia, la mentira, la corrupción etc.

Creo que la verdad, la libertad y la justicia social, son urgentes en nuestro país, para conseguir la paz que anhelamos. Y sobre todo el esclarecimiento de todos los hechos que enlutaron a nuestra población, y que aún siguen encubriendo con mentiras y engaños. Necesitamos un rescate de nuestra memoria histórica, sabemos lamentablemente que las autoridades del país no acudirán al llamado, sin embargo estamos nosotros y nosotraslos que creemos en otro mundo posible para anunciar y denunciar y trabajar por la justicia. Razón por la cual agradezco a ustedes por propiciar esta participación, que se convierte en un medio de comunicación y nos anima a seguir trabajando con esperanza, construyendo el Reino de Dios.

¡Marta Lilian ven!
Ven a vestir a tu muñeca
Si ya lo sé
¡Duermes!
Porque de grande sueñas
A los campos vestir de verde

¡Ven José Vigil!
Con tu triciclo a jugar
¡Duermes!
Ya lo sé
Sueñas de grande
Caminar sin tener descalzos los píes

¡Irma Sánchez ven!
A la escuela no llegues tarde
Si ya lo sé
¡Duermes!
Porque de grande sueñas
Ver a las niñas en las escuelas

¡Ven Juan Francisco!
En tu silabario hay tarea
¡Duermes!
Ya lo sé
Sueñas de grande
Escribir la verdad sin temer

¡María Mejía ven!
Las tortillas ya están listas
Si ya lo sé
¡Duermes!
Porque de grande sueñas
Con el banquete sin reservas

¡Ven Pedro Chicas!
No tengas miedo aquí está tu madre
¡Duermes!
Ya lo sé
No te preocupes
Soñamos contigo
Protegiendo los derechos del niño

¡Juanita ven!
Quiero oírte reír
Si Ya lo sé
¡Duermes!
En la lucha dibujar tu sonrisa
Alienta a seguir

¡Ven Andrés Argueta!
Dame un abrazo
¡Duermes!
Ya lo sé
No te preocupes
Soñamos contigo
Vamos amando en el camino

¡Ven Joaquín López!
Hoy cumples años
¡Duermes!
Ya lo sé
No te preocupes
Soñamos contigo
Celebrar la victoria del pobre

¡Vengan todos y todas!
No quemó el fuego
No mató la bala
No hirió el coronel
Tus pasos a través de la esperanza

No están muertos
Sólo duermen
Otro mundo a construir
Se han adelantado
Volverán a nacer
Volverán a florecer
Trayendo el corazón
Cargado de fe.

No los dejaron crecer, soñar, vivir, amar
Ahora pregunto a ¿Quién quisieron matar
Si la voz de su recuerdo escucho cantar?
Y me responde el Mozote:
Que los ve amar, vivir, crecer, soñar…

Vengan las niñas y los niños del Mozote
Abran sus manos
Extiendan sus brazos
Cuanto más pasa el tiempo
Cuanto más los recuerdo
Cuanto más sigo queriendo
En paz y libertad viviendo

NOTA: Los nombres utilizados en este poema, han sido tomados de la gran lista de los niños y niñas asesinados en el Mozote, publicada en el libro “Luciérnagas en el Mozote” de ediciones Museo de la Palabra.


Poema:
EN LA VIGILIA DE ABEL
(Fragmento)

Biografía del Autor:
JULIO IRAHETA SANTOS

Poeta salvadoreño, nació en San Salvador en 1939, aunque se le conoce como originario de la ciudad de Santa Tecla. Se dio a conocer inicialmente en las páginas culturales de Diario Latino dirigidas por Juan Felipe Toruño. Fue miembro fundador del Grupo Literario “Piedra y Siglo” y del Taller Literario Salvadoreño “Francisco Díaz”. Formó parte del colectivo cultural “Segunda Quincena”. Ha obtenido triunfos literarios a nivel nacional y a nivel de la región de Centroamérica y Panamá. Tiene publicados Confidencias para académicos y delincuentes (Poesía), Todos los días el hombre (Poesía, Editorial de la Universidad de El Salvador), Los espantapájaros (Poesía), El Cristo de las calles (Poesía, Fraternidad Teológica Latinoamericana, capítulo de El Salvador, C.A). Ha sido incluido en antologías publicadas en Argentina (Ediciones Certeza), Costa Rica (EDUCA, Editorial de Universidades de Centroamérica), México (Mesoamérica, S.A:), Suiza (Poesía Salvadoreña del Siglo XX, bilingüe, María Poumier), El Salvador (Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas”, UCA., Universidad de El Salvador, Dirección de Publicaciones del Ministerio de Educación de El Salvador).Ha sido tomado en cuenta en Aula Abierta de Diario Colatino con una muestra poética, como material para los programas de Letras de los Bachilleratos de Educación Media de El Salvador. También aparece en antologías digitales hispanoamericanas como Palabravirtual.com, Poemas-del-alma.com, Artepoética.net. Fue incluido en Poesía de Centroamérica y del Caribe de Isla Negra.com.

Aparece en Artepoética.com (Nueva York), etc. Algunos de sus poemas han sido musicalizados e interpretados por el cantautor Salvadoreño Roberto Godoy y su esposa Marisella. “Tengo cita con Dios” (USA) es el último CD al respecto, el cual fue presentado en la Universidad Evangélica de El Salvador, UEES., en junio de 2005 (Muestras:Youtube.com), junto con la publicación de “El Cristo de las calles” de su autoría. En la actualidad es columnista del periódico El Independiente de Montreal, Canadá (elindependiente.ca) y de la revista digital de España, Lupa Protestante. Colabora periódicamente con Suplemento Cultural Tres Mil de Diario Co Latino y edita la hoja artesanal Luna de Gato. Su correo es julio_irahetasantos@yahoo.com

HE VENIDO a tus marcas
y tus sueños se han vuelto mis desvelos
Por el camino fui perdiendo peso
y cada vez te seguí de cerca en Cristo
y sus pobres de siglos
Aunque debo confesar que algunas veces
he deseado tener una torre llena de tesoros
para no escuchar la gota cruel
de los que amanecen sin nada
con una mesa inmensamente solitaria
donde ni los curuncos
tienen la oportunidad de una migaja
Muchas veces Satán ha penetrado mi mente
y me ha ofrecido los reinos de este mundo
pero me he mantenido victorioso
agarrado a la lana del Cordero
Sé que la hora llegará
lo digo por fe y no por vista
cuando el dragón
las bestias y sus seguidores
recibirán la paga merecida
preparada por Dios en un pueblo maduro
desde antes de la fundación del mundo
Entonces ya no habrá un Satán Gingrich
ni un Satán Helms
ni un Satán Burton
ni un Satán Murray
ni un Satán Olson
ni un Satán North
ni un Satán Wilson
Las bestezuelas criollas
tendrán también su hora de espinos
No importa que se vistan de corderos
que sean presidentes en las directivas de sus iglesias
y que quemen incienso a la estatua del pequeño césar
zancadillado en la garganta por Dios
por haber asesinado a “San Romero Americano”

AL DESIERTO me trajiste
para adorarte en el cerro¡Oh! Padre y madre
corazón del cielo
después que incendiaste la zarza de mi espíritu
sin que ésta se quemara y de enseñarme
como derrotar a Faraón
y abrir el mar que era la frontera
de nuestra esclavitud
Tu intención era que aprendiéramos a vencer
al Faraón en que se había convertido
nuestro ser allá en Egipto
Este era el punto clave
para iniciar una nueva humanidad
que poseyera una tierra nueva y un cielo nuevo
Por eso me probaste en el desierto y me afligiste
para que brotara de mi entraña
el Faraón que se había escondido en mi interior
Sé que te fallé y que hubo muchapero muchavacilación
pero poco a poco fui aprendiendo
que era el Abel escogido para vivir de la palabra
que saliera de tu boca¡Sólo de tu palabra!
Y no vivir de la verborrea que sale de la boca del falso dios el dragón
Yo era Abelel nuevo pueblo que viviría atado a tu aliento
para ser libre realmente y vencer a Satán
¡Abel! ¡Abel!
tu sangre clama desde la sangre del Cordero
No creas que han sido en vano
los ataúdes repletos con los huesitos
de los niños de El Mozote
algunos todavía con los pedazos de pantalón de niño pobre
y los caballitos de plásticohumildes juguetitos de POBRE
en sus bolsillos manchados de sangre y tierra bautizada
con odio y genocidios¡Ay! Abel
No ha sido en vano la hierba
abonada con los sesos de hombres y mujeres campesinos
En la profundidad de la tierra de este Cipitío explotado
que se llama El Salvador se han dado la mano
con la sangre de los mártires jesuitas
con el sacrificio precursor de Rutilio
y de muchos hermanos y hermanas
Hubo un pacto sellado con la sangre de estos Abeles y Abelas
La hora del nuevo cielo y la nueva tierra llegará
Que no nos causen histeria las piruetas de las bestias
y sus gracejadas en el alambre neoliberal
Escrita está la hora cuando perderán el equilibrio y caerán
¡Palabra que sí!

ABEL NACIDO en los Abeles del mundo
En el maren la tierra y en el aire
está palpitando la lápida
que no puede contener tu memoria
Tu terca vocación de expresarte en el Cordero
ha puesto la sal en la tierra
la luz en el mundo
Desde el principio han sido tus salidas
y has estado viniendo en la historia de los pobres
como señal de sangre que garantiza
la alianza de Dios con su pueblo
¡Qué bello se mira el cielo desde el campo!
En la soledad de la noche sobre las islas del Fonseca
en las alturas de Perquín
exactamente en los llanos de El Mozote
el frío colando las cobijas
y arriba la luna y las estrellas
sin ninguna miseria
como testigos mudos
de la maldad de los ángeles del infierno
¡Oh! Abeles y Abelas
Abelitos y Abelitas
la última vez que vieron el nixtamalero
el cielo estaba crispado
y el universo parecía a punto
de sufrir un infarto
La luna gritaba desde su rostro redondo
como las calabazas del Zumpul y el Torola
pero los montes se apretaban asustados
y no decían nada
y sólo recibían aquel rocío rojo
que los eternizaría más que a las tumbas de Faraón
pirámides malditasasesinas de esclavos
La sangre del Cordero corrió en abundancia
para marcar los dinteles y los postes de la casa grande
para que el exterminador ya no pudiera entrar
a causar más dolor
(¿Sostendrás esta palabraSeñor
o tenemos que sufrir otro martirio?)
Arriba el libro abierto con sus doce páginas
dio su proclamación
Había en pie como un Cordero degollado
destinado a vencer
y eso garantizaba la revelación
Sólo era asunto de abrir bien la memoria
y comenzar a recibir aquel rocío celestial
ahora con frescura de resurrección

Julio Iraheta Santos
Abril-mayo 1995


Poemas:
HIJOS DEL INFIERNO, NIÑOS DEL MOZOTE, MARTIRES DEL MOZOTE, FANTASMAS DE LA MUERTE, EL CANTO DE EL TECOLOTE

Biografía del Autor:
RENÉ ARTURO CRUZ MAYORGA

Municipio de Ozatlan, del Departamento de Usulután. Su correo Electrónico es: renearturocm17@hotmail.com

HIJOS DEL INFIERNO

Húndanse en el lodo
Asesino en el batallón Atlacatl
Húndanse con Monterrosa
Y conviértanse
En chicharrones de infierno

Que los devoren las sombras
Que sólo trace el olvido
Y que se convierta en manteca
En el fuego eterno

Que sus huesos
Al demonio
Le sirvan de jabón
y que sus nombres
Desaparezcan del libro
Divino.
Que sus ojos se pudran
Para que jamás vuelvan
A ver la luz del día.

Húndanse en las cenizas de la nada
En el pantano del silencio
Para que jamás vuelvan a contemplar
La belleza de la madrugada

NIÑOS DEL MOZOTE

Los niños que vivían
Ya no volverán a jugar
Con las hojas y con el viento

Ya no podrán arrastrar
Trocitos de madera
Ni gatear en el patio de su casa
Adornada de flores y de cambray
Y gemelas

Ya no volverán a tomar
El remo de la vida
Partieron a la alta cumbre
Del cielo
Para convertirse en Ángeles

Las manos invisibles
De la ausencia
Están calladas
Esperando que los niños
Vuelvan para perfumar la inocencia
La tierra

Cuando la noche duerme
Los niños bajan al Mozote
En forma de rocío
Para bendecir a las flores
Y sus seres queridos

Ya no volveremos a ver
Correr a los niños
Siguiendo a la luna
Sin poderla alcanzar

Pero están sus recuerdos
Que nos ayudarán para
Que cada día
Seamos más grandes
En la lucha

MÁRTIRES DEL MOZOTE

Los masacrados del Mozote
Viven
Sus huesos están
En todas partes

Su sangre hace
Crecer las milpas
Y los campos
Se cubren de flores

Sus manos continúan
Arando la tierra
Sus pasos siguen
Recorriendo los caminos
Y su sonrisa se confunde
Con el viento
Los niños crecen
Como lirios
Los hombres aspiran
Como plantas
Y las mujeres
Crecen como estrellas
En el cielo

Los masacrados
De El Mozote
Siguen cantando
Con nosotros
Sus labios indomables
Hablan en nuestra boca
Pidiendo a gritos justicia

FANTASMAS DE LA MUERTE

Llegaron a El Mozote
Como fantasmas
Del infierno
Arrebatando la vida
De ancianos
Jóvenes y mujeres y niños

Llegaron para robárselo todo
El agua los pájaros
La lluvia y las esperanzas

Llegaron para abrir
El foso de la muerte
Para destruir el milagro
De la vida

Llegaron a manchar
La hierba las flores
Y las semillas
Partieron a Marquitos
en dos

De norte a sur
La parra de bambú lloró
Junto al viento
cuando el Yatagán
Cortaba el cuerpo del niño

Partieron la luz
Partieron la sonrisa
De un ángel
Que lo único que anhelaba
Era ser feliz en este mundo

EL CANTO DEL TECOLOTE

Siete noches
Cantó el tecolote
En los campos

El guardia antiguo
Que todo lo perseguía
Jamás se cansó
De espiar hacia el fondo
De la barranca

Bandadas de cuervos
Llegaron del sur
Y se escondieron
En la noche

Sus miradas parecían
Brasas encendidas
Rumiendo la muerte

Sus hocicos chasqueaban
Como colmillos de perros
Contemplando Las Joyas
Los Toriles y Ranchería

Cuando vieron la cruz
De la ermita
Sus ojos sangraban
Y luego enloquecían
Dirigiendo blasfemias
Contra el cielo

Esa noche un olor
A azufre se regó
Por todos los cantones
Anunciando que los soldados
Del infierno habían llegado

Cuando el día abría sus ojos
El Mozote vivió su peor pesadilla
Una legión de demonios
Entraron en su casa
Violando y matando
A todo humano que encontraban

En el Cerro Pando
Vivió el holocausto
Escuchando el grito del pueblo
Que subía hasta el cielo
Cuando los cuerpos encendidos
Corrían por la plaza
Como almas en pena

Al costado de la ermita
Cantaba una tórtola
Una triste tonada
Bendiciendo las almas
Que partían hacia el cielo


Poemas:
NO OLVIDES, FUE MILAGRO Y MOZOTE

Biografía del Autor:
ISRAEL A. FUENTES

Israel Antonio Fuentes Polanco, nació el 9 de noviembre de 1976, siendo hijo de José Fuentes y Juana Polanco, ambos de grata recordación. Inició estudios primarios en la Escuela Parroquial de San Pablo Tacachico en 1985. Al año siguiente, su padre amigró a Lourdes Colón , razón por la cual logró estudiar hasta tercer grado en la Escuela Las Moritas. Para el año de 1988 fue llevado a Colonia Santa Lucía, Ilopango, en donde, por la muerte del padre, sólo logró terminar el noveno grado en la Escuela John F. Kennedy.
“Fueron años duros -afirma- los cuales aproveché para trabajar. Aprendí a poner cielos falsos y ventanas Solaire. Miraba el continuar los estudios como un sueño, como algo inalcanzable”.

Para 1997 contrajo matrimonio con Ana Evelyn Sánchez, quien rápidamente se integró al negocio de su marido. En febrero de 1998 nació su primer hijo, David Israel, el que le motivó a vencer cualquier obstáculo para continuar estudiando, siendo así que en el 2003, por un programa que escuchó en el que se ofrecía cursar Bachillerato General a distancia, se matriculó en el INTI y un nuevo mundo llegó, “y fui un estudiante regular, sentado en un pupitre oyendo clases”… Clases que culminaron en diciembre de 2005 cuando terminó al fin sus estudios de Bachillerato “con mucho orgullo y una enorme satisfacción”.

Ya para entonces escribía y hoy, entre otras cosas, desea tener una educación más formal en ese aspecto. Tal vez asistir a algún taller, ser parte de un grupo de estudiosos de la literatura y sus técnicas…

NO OLVIDES

Era mil novecientos ochenta y uno
diciembre era la fecha
del pueblo sólo quedó uno
de milagro se abrió la brecha.

En el suelo quedó su llanto
el pueblo lo vio
y su duelo fue quebranto
cuando todo ahí murió

Los árboles callaron
el camino observó
las aves todas volaron
y todo cerro lo miró

Increíble y crueles días
el olor que ahí dejaron
espanto de mediodía
El Mozote ellos mataron.

FUE MILAGRO

Gracias a Dios damos
por ti Rufina Amaya.
La misericordia te llegó.
El Altísimo te protegió.

Tu verdad quisieron ocultar.
Los de derecha se esforzaron.
Valiente tú fuiste…
ahora todo has contado.

Tu dolor fue grande.
El Mozote no lo olvidas,
tu familia ahí quedó
y la huella nunca se borró.

Los de Atlacatl fueron animales
feos y crueles uniformados
que no iban en sus cabales
todos caminaban armados.
La historia hoy los juzga.
Ella nunca olvida.
Con un poco de rebusca
El Mozote tiene vida.

MOZOTE

Morazán eres hermoso
en tus montañas y valles
cerros y árboles te rodean
calles y caminos te dividen.

Los pajaritos cantan al amanecer
el rocío del cielo te refresca
algo debes reconocer.
En tu tierra quedó la muestra.

¡Oh! inolvidable Mozote
qué increíble lo que se vio
Fue tremendo tu azote
e inolvidable lo que se dio.

El tiempo ha pasado
muchas personas se fueron
pero nadie lo ha olvidado
el desastre que nos dejaron.

La guerra nos asustó
niños, muchos ahí quedaron
una marca se desató
y la huella nunca se borró.


Poemas:
METAMORFOSIS, PAISAJE, DICIEMBRE ONCE, EN LA PLACITA

Biografía del Autor:
ISRAEL A. FUENTES

Israel Antonio Fuentes Polanco, nació el 9 de noviembre de 1976, siendo hijo de José Fuentes y Juana Polanco, ambos de grata recordación. Inició estudios primarios en la Escuela Parroquial de San Pablo Tacachico en 1985. Al año siguiente, su padre amigró a Lourdes Colón , razón por la cual logró estudiar hasta tercer grado en la Escuela Las Moritas. Para el año de 1988 fue llevado a Colonia Santa Lucía, Ilopango, en donde, por la muerte del padre, sólo logró terminar el noveno grado en la Escuela John F. Kennedy.
“Fueron años duros -afirma- los cuales aproveché para trabajar. Aprendí a poner cielos falsos y ventanas Solaire. Miraba el continuar los estudios como un sueño, como algo inalcanzable”.

Para 1997 contrajo matrimonio con Ana Evelyn Sánchez, quien rápidamente se integró al negocio de su marido. En febrero de 1998 nació su primer hijo, David Israel, el que le motivó a vencer cualquier obstáculo para continuar estudiando, siendo así que en el 2003, por un programa que escuchó en el que se ofrecía cursar Bachillerato General a distancia, se matriculó en el INTI y un nuevo mundo llegó, “y fui un estudiante regular, sentado en un pupitre oyendo clases”… Clases que culminaron en diciembre de 2005 cuando terminó al fin sus estudios de Bachillerato “con mucho orgullo y una enorme satisfacción”.

Ya para entonces escribía y hoy, entre otras cosas, desea tener una educación más formal en ese aspecto. Tal vez asistir a algún taller, ser parte de un grupo de estudiosos de la literatura y sus técnicas…

METAMORFOSIS

Cuando el año 1981 daba su último paso, El Salvador
cambió su nombre,
sucede, que los angelitos de Domingo Monterrosa
lo trocaron por: el masacrado.
Pera a este país no sólo le cambió el nombre,
también lo hizo su geografía,
entre el Torola y el Sapo, los títeres del Atlacatl
hicieron un nuevo río,
un río de aguas de sangre, su fuente…
fue El Mozote. Corría al sur
alimentándose en La Joya, Ranchería,
Jocote Amarillo, Los Toriles
y cantón Cerro Pando.
La metamorfosis macabra
no llegó hasta aquí, también el tiempo
fue otro. Aquel diciembre no tuvo Navidad,
el Niño Jesús no nació en El Mozote…
¡Toda su niñez fue asesinada!
Ayer 1981, ahora 2006 y este país
aún está sin nombre,
porque no salva a sus hijos (los expulsa),
es arriba de su cabeza
donde está el salvador, son los que se fueron}
quienes le salvan el estómago a muchos,
y la codicia a los pocos
que le han secuestrado a este país
su nombre.

PAISAJE

Otra iglesia, erguida con la mirada alegre
en donde existió otra iglesia.
Nuevas casas con nuevos recuerdos.
Dos pozos para lavar otras ropas.
Nuevas cosechas
con nuevas herramientas.
Y sólo la espesa sombre
que trajeron las carabelas,
ésa, sólo esa es la misma.
La que robó la luz a los primeros abuelos,
a Aquino, Farabundo, Romero,
Sumpul, Calabozo, Mozote.
Antigua sombre intrusa
del oriente, del poniente y del norte,
habrá un día en que nosotros
¡nuevamente veremos el sol!

DICIEMBRE ONCE

La rama seca se desprendió del árbol,
después del ocaso
hablaron las estrellas
y sólo la flor marchita
cayó del arbusto,
deambulando bajo pinos y manzanos
así lo he visto.
Pero en un diciembre once
¡todo fue al revés!

EN LA PLACITA

Sentados en una banca de la placita,
bajo los cuatrocientos brazos de un laurel,
un niño habla conmigo.
En nuestra sencilla plática
el pequeño menciona la palabra soledad,
lo secundo diciéndole:
-- No, mil personas nos acompañan.

_______________________________________________________
Selección hecha por: Claudia Hérodier Coordinadora del Proyecto

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