Fecha: 27/06/2008
Fue un encuentro para honrar la memoria y la dignidad de las víctimas de El Mozote, el pasado veintisiete de junio. Estuvieron presentes el obispo de la diócesis de San Miguel Mons. Miguel Ángel Morán; el Obispo Auxiliar de San Salvador, Mons. Gregorio Rosa Chávez; el párroco del lugar Juan José Cruz, el padre Rogelio Ponseele; el Lic. Ovidio Mauricio, director de Tutela Legal del Arzobispado y cientos de pobladores de la zona.
La cita era en la ermita de El Mozote, al norte del departamento de Morazán. Lugar histórico donde se cometió un crimen contra la humanidad, en los inicios de los años ochenta, cuando el conflicto armado comenzaba a devorar víctimas inocentes a todo lo largo y ancho del territorio nacional.
Cuando el reloj marcaba las diez de la mañana, los sentimientos de los presentes se agolpaban, especialmente de las víctimas y de familiares de las víctimas. Los minutos pasan, el corazón palpita cada vez más fuerte, tanto que no queda espacio para el olvido en aquella pequeña ermita. Esta ermita hoy engalanada para recibir a una invitada especial: la verdad. La verdad hoy escrita, en el libro que presentaba Tutela Legal del Arzobispado titulado: EL MOZOTE LUCHA POR LA VERDAD Y LA JUSTICIA, MASACRE A LA INOCENCIA. Esa verdad dicha, contada una y mil veces por valientes campesinos y campesinas, que prefirieron la bandera de la dignidad de sus muertos, de sus asesinados, antes que el olvido. Muchos de ellos sin saber leer y escribir han escrito para las presentes y futuras generaciones la mejor página de su historia, de nuestra historia como país.
No hay duda que la historia tiene sus misterios, así como hace veintiséis años desde este lugar se escribía uno de los capítulos más terribles de nuestra reciente historia, este día sin duda se escribe uno de los más hermosos, devolver la dignidad a las víctimas de El Mozote. Esto pasa en primer lugar por recuperar sus nombres, sus orígenes, quienes eran, que hacían. Tutela Legal, ha logrado individualizar e identificar a 819 víctimas. Ahí están sus nombres. El segundo paso es decir lo que ahí pasó. Las víctimas de El Mozote, era gente buena, noble, como lo es la mayoría de nuestros campesinos. El tercer paso, es buscar justicia, no venganza. La verdad y la justicia son presupuestos del perdón, nos ha recordado
Juan Pablo II, en el mensaje e la Jornada Mundial de la Paz 1997. Y finalmente no podemos olvidar, no debemos olvidar, para que hechos como estos no se repitan.
Esta mañana cerrábamos el circulo de la memoria, la verdad que salió de este caserío de El Mozote, hoy regresaba. Durante este acto se hizo entrega del libro a las hijas de Rufina Amaya, a Juan Bautista y a Dorila Márquez, todos familiares o victimas de El Mozote.
A ellos como a toda la comunidad les corresponde ahora cuidar la memoria viva de aquellos “que no han muerto, están con nosotros, con ustedes y con la humanidad entera”.
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